La semana del 29 de junio al 3 de julio correspondió a la víspera de las vacaciones y el cierre del ciclo escolar, hora de un balance de logros y pendientes.1 Y dio paso el inminente descanso veraniego y el aparente receso en los problemas educativos. No obstante, pese al asueto y las acciones declinantes del sector, un hecho resultó preocupante, explosivo, complejo y de consecuencias aún difíciles de dimensionar: los resultados atípicos en el examen de admisión a licenciatura en la UNAM. Un asunto de trascendencia que no solamente importa por la seguridad técnica del examen o la modalidad de evaluación utilizada, sino porque exhibe el problema de las oportunidades educativas, al tiempo que pone en juego el destino educativo de miles de jóvenes y la credibilidad de la institución.

Como cada año, miles de aspirantes a cursar su licenciatura en las aulas de la Universidad Nacional, aguardaban los resultados del examen de admisión. Para quien no sepa, la prueba consta de 120 reactivos de opción múltiple, cada uno con valor de un punto. El número de aciertos para obtener un lugar varía cada año, dependiendo de la demanda de cada carrera y del plantel. La admisión va de acuerdo a los espacios disponibles, inicia con el sustentante con el puntaje más alto y va decreciendo hasta agotar los lugares disponibles, al terminar los cupos se obtiene el número de aciertos mínimos por carrera y plantel.

El examen es altamente competitivo y un acierto puede hacer la diferencia entre alcanzar o no lugar en las opciones elegidas. Por ello, algunos aspirantes intentan más de una vez. Por la misma razón, las cifras anuales del examen causan expectativas: jóvenes y familiares hacen cálculos estratégicos, toman como referencia los puntajes mínimos del año previo y eligen la carrera y plantel en donde tendrían mayor posibilidad de éxito.

Este año, según información oficial, el examen alcanzó 191 mil 306 personas inscritas, de éstas 158 mil 712 lo presentaron y, al final, 21 mil 962 lograron un lugar. En el proceso, aclararon las autoridades, a 2% de aspirantes les cancelaron el proceso “por haber realizado conductas contrarias a lo establecido en la Convocatoria y en la Legislación Universitaria”,2 es decir, por malas prácticas al resolver el examen. En suma, del total de aspirantes sólo fue admitido el 13.8 %. Cifra similar a la de años anteriores que demuestra las reducidas oportunidades de ingresar a la Universidad Nacional.

Sin embargo, en esta ocasión hubo una diferencia relevante anunciada por las autoridades universitarias: por primera vez, el examen se realizaría totalmente en línea, con ello los aspirantes no tendrían que desplazarse, podrían presentarlo desde cualquier parte del país o el extranjero. Además, puntualizaron las mismas autoridades, “el sistema que se utilizó para aplicar los exámenes está basado en inteligencia artificial, una herramienta que permite captar y grabar cualquier conducta y acción realizada por cada persona aspirante a lo largo de su examen, lo que la convierte en un apoyo estratégico para el monitoreo humano que se implementó durante todas las jornadas de examen”.3

¿Qué ocurrió?

Los resultados del examen fueron publicados el 17 de julio de 2026 y se difundieron rápidamente en redes sociales. En particular, dos usuarios se dieron a la tarea de analizar los puntajes obtenidos en las carreras con mayor demanda. Primero,El Profe Luis mostró la gran diferencia en la cantidad de aciertos del año pasado y del actual para la carrera de Medicina, resaltando que “en este primer año de examen de admisión en línea, la distribución de aciertos muestra anomalías que no son matemáticamente posibles. Miles de personas habrían hecho trampa y las gráficas lo demuestran”.4

Después, @Heliosuz_ también mostró gráficas ampliando la comparación a seis años y tres carreras: Medicina, Actuaría e Ingeniería Aeroespacial5 con iguales curvas de distribución contrastantes: un patrón de aciertos relativamente similar de 2021 a 2025 y uno claramente distinto en 2026. En las tres carreras las medias de los aciertos se incrementaron de forma notable e inexplicable (entre 11 y 17 puntos).

Las tendencias de los datos de 2026 coincidían en mostrar un desempeño atípico. Una mejora en el número de aciertos que, como ya se indicó, tiene implicaciones para la asignación de los lugares disponibles en las carreras y los planteles. Las gráficas se volvieron virales y dieron paso a especulaciones: unas ponían en duda la veracidad de los datos difundidos, otras daban por válidas las gráficas y señalaban trampa, otras formulaban hipótesis para explicar la mejora de los resultados. Lo más sorprendente fue que, mientras tanto, no hubo información oficial o pronunciamiento de las autoridades universitarias.

Finalmente, cuatro días después de divulgados los resultados, la institución presentó un comunicado anunciando que elaboraría un reporte sobre el proceso e integraría una comisión técnica, concluyendo que “la UNAM dará a conocer los resultados a la brevedad y refrenda su compromiso con la equidad y la transparencia en los procesos de admisión”.6 No hubo mayor precisión sobre la comisión, ni fecha estimada para conocer sus resultados. En estas circunstancias, vale la pena destacar diferentes elementos.

Las perspectivas

Primero, el papel de las redes sociales en detonar la situación anómala con el examen de admisión. No fueron los medios tradicionales, ni los actores directamente implicados, ni mucho menos la propia autoridad universitaria. Es notable la inmediatez de las redes sociales para diversos aspectos, incluyendo la resonancia de los problemas de interés público. Aunque, en este caso, también fue posible porque los datos del examen son públicos, tanto del año en curso como años previos. Vale la pena subrayar la importancia del principio de máxima publicidad de la información en poder de las instituciones públicas y la transparencia de los datos.

En segundo lugar, la atribución de responsabilidades. Antes de tener mayor información sobre el problema, las anomalías se atribuyeron a los aspirantes más que a la modalidad de examen, la forma de evaluación u otra circunstancia. Convendría examinar en detalle la situación y los datos, antes de formular juicios. Por una parte, se entiende que la institución estaba en receso vacacional, lo incomprensible es que la publicación de resultados estaba prevista con antelación. Sin embargo, los responsables no examinaron el cambio de tendencia ni repararon en el comportamiento atípico, y si lo detectaron, decidieron no actuar. Todavía peor: a pesar de que la crisis del examen ya estaba en los medios, la autoridad se demoró en atenderla. Por otra parte, la aplicación del examen quedó bajo la responsabilidad de la empresa Territorium Life S.A.P.I. de C.V., a la que la UNAM le pagó casi 42 millones de pesos por el servicio, con un contrato que sólo prevé una penalización de 10% de reembolso en caso de incumplimiento o fallas.7 Está pendiente conocer los detalles del convenio y la explicación de la empresa. Sin embargo, aunque se confirmara su responsabilidad y se impusiera la penalización correspondiente, el problema no queda resuelto.

Otro elemento es el instrumento y modalidad de evaluación. Al inicio se especuló si el diseño del examen o su filtración fue la causa del incremento en el número de aciertos. Aunque todavía no se conoce el reporte de la autoridad, al parecer no se filtró y tuvo la misma complejidad que en años anteriores. A reserva de mayor información, el cambio principal fue su ejecución en línea y las herramientas de inteligencia artificial (IA) para monitorear el proceso. Si es el caso, se trata de una fuerte llamada de atención sobre la excesiva confianza en las capacidades de la IA para realizar tareas delicadas y, en especial, una injustificable omisión del factor humano para un juicio crítico y ético sobre esas tareas. En el futuro, la opción es la colaboración entre ambos; no desechar la herramienta tecnológica.

Un elemento más es el esquema de cupos de licenciatura en la UNAM: el mecanismo de pase reglamentado y el concurso de selección. El debate tiene su historia y es recurrente, especialmente cuando se conoce el número de personas que presentan examen de admisión y los que logran un lugar. La defensa del pase tiene su base en argumentos y movilizaciones estudiantiles; la crítica destaca los limitados espacios que deja para jóvenes que provienen de otras escuelas, públicas o privadas. Al respecto, cabría hacer dos anotaciones. Por un lado, la cobertura educativa en México es reducida, lo que plantea ampliar las oportunidades, especialmente para los jóvenes que tienen condiciones más desfavorables, pero éstas deben ser verdaderas alternativas de formación profesional. Por otro, el incremento de los espacios educativos es una responsabilidad estatal y, por tanto, no puede descansar en una única institución, por más grande o consolidada que sea.

Finalmente, queda pendiente saber qué harán con los resultados. Hasta conocer las conclusiones de la comisión técnica, la autoridad universitaria suspendió el trámite de inscripción a los aspirantes por concurso de selección, que arrancaba este lunes 27 de julio.8 Una medida correcta que solamente aplazará la decisión. Al momento de elaborar esta nota no se conocía el informe de la comisión, pero cualquiera que sea su recomendación, tendrá costos y no será sencillo ponerla en marcha. La opción de repetir el examen de forma presencial parece generar consenso. Sin embargo, no puede ser una medida general para los casi 159 mil aspirantes. Sería injusto que quien logró un lugar sin hacer trampa ahora necesite realizar el examen de nueva cuenta y tampoco parece aceptable darle una nueva oportunidad a quien busca timar. Tendrá que ser una solución con un robusto respaldo técnico y un cálculo de las posibles disputas legales. El verano tiene sus sorpresas y todavía guarda otras más.

1 “Falta lo que falta”, Jornada, https://www.jornada.com.mx/2026/06/30/opinion/016a1pol; “Maestros de la CNTE regresan a las aulas; prometen regresar más reorganizados”, Crónica, https://www.cronica.com.mx/nacional/2026/06/20/maestros-de-la-cnte-regresan-a-las-aulas-prometen-regresar-mas-reorganizados/;

2 “La UNAM publica mañana resultados y dará la bienvenida a más de 50 mil alumnas y alumnos de nuevo ingreso”, https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_413.html

3 “La UNAM publica mañana resultados y dará la bienvenida a más de 50 mil alumnas y alumnos de nuevo ingreso”, DGCS UNAM, https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_413.html

4 “¿Es posible un cambio tan drástico en los resultados de un año a otro?”, Facebook, https://www.facebook.com/ElProfeLuisMx/posts/es-posible-un-cambio-tan-dr%C3%A1stico-en-los-resultados-de-un-a%C3%B1o-a-otro-analic%C3%A9-los/1795477801428512/

5 “Definitivamente no fue un caso aislado”, X, https://x.com/Heliouz__/status/2078201999464497432

6 “Comunicado del 21 de julio de 2026″, DGCS UNAM, https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_421.html

7 “UNAM alista multa de 4 mdp si confirma fallas en examen de admisión en línea”, OEM, https://oem.com.mx/elsoldemexico/mexico/unam-impondria-multa-de-cuatro-millones-de-pesos-si-confirma-fallas-en-examen-en-linea-31248288

8 “La UNAM informa la suspensión provisional de las inscripciones para el primer ingreso a las licenciaturas”, DGCS UNAM, https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_427bis.html

Autor

  • Investigador Titular A en el IISUE-UNAM. Forma parte del Programa Universitario de Estudios sobre Educación Superior (PUEES). Es doctor en Ciencias Sociales por FLACSO, México.

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