Daniel Omar Cobos Marín, IISUE – UNAM
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9712-8814
Ana Laura Gallardo Gutiérrez, IISUE – UNAM
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1160-7142
En las últimas dos semanas el debate público sobre educación ha estado dominado por los resultados del proceso de ingreso a licenciatura en la UNAM, debido a los señalamientos de irregularidades en la implementación del examen, hecho por primera vez totalmente en línea. Así, la UNAM contrató a la empresa Territorium para que, entre el 23 de mayo y el 10 de julio, aplicara el examen de forma remota a cerca de 158,000 aspirantes, confiando en que éste servicio promete 20 mecanismos de monitero remoto potenciados por inteligencia artificial. Sin embargo, pese a que esta tecnología suponía un control estricto, la inconformidad generalizada se hizo presente tras notar una alza atípica de aciertos en ciertas licenciaturas, incluso con puntajes perfectos, que no correspondían al comportamiento observado a lo largo de los últimos años.[1]
La primera semana, los señalamientos sugerían que los resultados anómalos se debieron a una serie de estrategias tramposas por parte de los aspirantes. Por ejemplo, que habían seguido las recomendaciones de influencers para burlar la vigilancia digital: aprovechar puntos ciegos, responder también usando inteligencia artificial, adecuar sus dispositivos para transmitir en vivo el examen y recibir ayuda, ocultar audífonos. También se dijo que algunas agencias que ofrecen cursos de preparación sumaron, a sus paquetes, suplantación de identidad durante el examen. Así, la narrativa rápidamente se instaló en culpabilizar a los aspirantes, uniformando la culpa.
Días después, la expectativa recayó en la formación de una comisión técnica, anunciada el 27 de julio por el rector Leonardo Lomelí, convocada para revisar el informe de la empresa Territorium y hacer recomendaciones. Así, días después, el viernes 31, la comisión, en presencia del rector, planteó aplicar un examen de control presencial a cerca de 58 mil aspirantes[2, 3]. La recomendación decía: “Convocar a las personas que ya habían recibido un aviso de selección para ingresar a la UNAM en la convocatoria 2026 mediante el examen original, y a quienes obtuvieron, en dicho examen, un número igual o superior al menor de los aciertos mínimos que el programa, plantel y modalidad posibilitó el ingreso entre 2021 y 2026 a los aspirantes”4.
De acuerdo con las últimas comunicaciones públicas, la comisión sigue trabajando para analizar los fallos críticos del proceso, y se espera la publicación del procedimiento para realizar por segunda vez el examen de admisión, ahora bajo la etiqueta de examen de control.
Las trampas
Del examen
Mientras que las comunicaciones oficiales de la UNAM han situado los resultados anómalos debido al uso de inteligencia artificial por parte de aspirantes que quisieron tomar ventaja, diversos expertos se han pronunciado críticamente sobre la pertinencia de los exámenes de selección[5, 6], señalando que en diversas universidades estos se han ido eliminando. Por su parte, la investigación educativa ha demostrado que el examen, todavía hoy el criterio principal para la asignación en espacios de educación media y superior, funciona más como un filtro social, pues pone en desventaja a jóvenes con condiciones desiguales [7,8,9].
En este sentido, el examen en sí mismo es una trampa. Opera como un dispositivo de acceso a oportunidades educativas que idealiza que todos los sustentantes parten del mismo lugar, sabiendo que no es así. Haber estudiado en una escuela con mejores recursos, contar con tiempo para prepararse o poder pagar un curso son ventajas que no se cuestionan, y por tanto no son reflexionados dentro de lo equitativo del proceso. Así, la trampa está en lo estructural, no en los estudiantes que pueden saltarse la vigilancia de la empresa que aplica el examen, es decir, está en el dispositivo que el estudiante debe resolver, cuyo resultado se presenta como diferencia de talento o merecimiento, cuando en realidad es una diferencia de condiciones de partida.
De la responsabilidad institucional
La prensa señala que se construyó una narrativa en torno a la figura del aspirante que hizo trampa antes de cuestionar por qué una institución del tamaño de la UNAM entregó a una empresa el diseño, la aplicación y la vigilancia de un proceso del que depende el futuro de miles de jóvenes. Por ello, es preciso preguntarse por qué ese esquema de aplicación, con mecanismos aparentemente robustos de seguridad, tuvo fallas y cuáles fueron las decisiones que las hicieron posibles[10]
El anuncio del comité también dejó fuera las preguntas incómodas sobre las responsabilidades de la empresa contratada y el costo de la aplicación del examen de control, además de colocar en primer plano la condena moral “al tramposo”, cuyas consecuencias ya son visibles en las redes sociales. Responsabilizar al aspirante sólo hace que se individualice la trampa pero, si el problema estuvo en el diseño y la aplicación, la pregunta debería pasar de quién hizo trampa a quién tuvo la responsabilidad institucional de esos resultados. Si bien, el presidente de la comisión aclaró que la recomendación no imputa a nadie de conducta irregular ni es posible señalar individualmente a los tramposos, la sospecha cae sobre 58 mil estudiantes llamados al examen de control.[11]
De la meritocracia
La indignación pública ante la trampa ha hecho eco en una sociedad que ha interiorizado un discurso meritocrático que asume que las posiciones en la sociedad deben ganarse por esfuerzo y aptitud: en este caso, que el lugar en la universidad debe ganarse, que sólo debe entrar quien más sabe y que el examen premia el esfuerzo individual. No obstante, la meritocracia tiene una falla de origen al suponer que la cancha está nivelada y las reglas del juego aplican igual para todos, asumiendo que sólo quedan fuera quienes no se esforzaron lo suficiente.
La ideología meritocrática es un orden discursivo muy exitoso que legitima los mecanismos de exclusión. En el proceso de entrada a la educación media superior en la Ciudad de México, por ejemplo, se ha documentado que en la asignación de escuela pesa más el origen social que el resultado del examen, y sin embargo la mirada puesta en el desempeño individual sigue trasladando el peso de lo estructural a los aspirantes[12].
La meritocracia resulta eficaz porque ofrece explicaciones individuales sobre el logro y el fracaso, mientras que oculta las condiciones de origen y la estructura de oportunidades. Para las y los jóvenes que quedan fuera, la exclusión se vive como una derrota personal, cuando en realidad se trata de un problema de injusticia social. Distintas voces recuperadas estos días por notas periodísticas coinciden con el diagnóstico de fondo: el examen de admisión no está hecho para resaltar los perfiles idóneos para cada carrera, sino para seleccionar, dentro de quienes quieren estudiar, al 10% para el que se tiene cupo[13].
De las consecuencias
Ahora, la incertidumbre recae sobre el conjunto de aspirantes convocados al examen de control, sin distinción entre quienes hicieron trampa y quienes no. Probablemente muchos no se presentarán y quienes persistan cargan con la tarea de demostrar su honestidad. Además, el examen de control tiene varios riesgos. El primero, el poco tiempo para prepararse, los aspirantes pagarán esta vuelta con estrés. Además, ¿cómo se controlará que, en este segundo intento, las preguntas no se repitan? A ello se suman la afectación al calendario escolar, que podría comenzar más tarde, y la transparencia sobre los costos adicionales de la prueba presencial, así como el trato económico con la empresa y las responsabilidades correspondientes[14,15].
Esta crisis abre la posibilidad de preguntarnos si un país que aspira a la justicia educativa puede seguir confiando el destino de sus jóvenes a un filtro que reproduce las desigualdades. El examen técnicamente puede tener fallos, como ocurrió y ha ocurrido, pero un sentido social más profundo, lleva mucho tiempo fallando en la concepción de un ingreso pensado desde la justicia social.
Además, es importante considerar las afectaciones al vínculo pedagógico y formas de abordarlo. Cuando empiece el nuevo ciclo, tanto docentes como estudiantes de semestres avanzados tienen la posibilidad de explicitar el tema, dialogarlo para considerar todos los factores y evitar la estigmatización de los estudiantes de nuevo ingreso. Sacar aprendizajes valiosos sobre la situación actual es un paso obligado de toda la comunidad. Las docencias pueden colocar el tema en el contenido inicial del semestre, usarlo para el desarrollo de una investigación, debatir en el aula o levantar encuestas para sistematizar información, entre otras actividades que permitan aprender del problema y cultivar habilidades críticas de pensamiento. Sin duda esto contribuirá a pensar de manera compleja los límites de un sistema de ingreso que ha generado el problema actual, pero, sobre todo, a prevenir un ambiente hostil hacia esta nueva generación.
Referencias
1 “UNAM: fiasco catastrófico”, Jornada, https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/28/editorial/unam-fiasco-catastrofico
2 “Examen de control presencial que aplicará la UNAM será a alrededor de 58 mil aspirantes: Arámburo”, Jornada,”https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/31/politica/unam-aplicara-examen-presencial-de-control-a-58-mil-aspirantes-por-irregularidades
3 “UNAM confirma resultados anómalos: aplicará un examen de control a aspirantes seleccionados”, Crónica de Hoy, https://www.cronica.com.mx/nacional/2026/07/31/unam-confirma-resultados-anomalos-aplicara-un-examen-de-control-a-aspirantes-seleccionados/
4 UNAM, “Recibe el Rector Lomelí las recomendaciones de la Comisión Técnica para revisar el Proceso de Ingreso a la Licenciatura 2026-2027/1 de la UNAM”, DGCS UNAM, https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2026_442.html
5 “No puedes definir el futuro de un estudiante en 3 horas”: experto pide redefinir examen”, Excélsior, https://www.excelsior.com.mx/nacional/no-puedes-definir-futuro-estudiante-3-horas-experto-pide-redifinir-examen
6 “La universidad mira al vacío… y ve al ICE”, Jornada, https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/08/01/opinion/la-universidad-mira-al-vacio-y-ve-al-ice
7 Sánchez Pacheco, Margarita y Cobos, Daniel (2024), “Notas hiladas a propósito de los procesos de admisión a la educación media superior y superior”, Revista Común, https://revistacomun.com/blog/notas-hiladas-a-proposito-de-los-procesos-de-admision-a-la-educacion-media-superior-y-superior/
8 Cobos, Daniel y Rodríguez, Santiago (2025), “El ingreso al sistema de bachillerato de la UNAM. Panorama ante la desaparición de la Comipems”, Observatorio de Políticas Educativas, https://www.iisue.unam.mx/OPE-IISUE/?p=1747
9 “Examen de ingreso a la UNAM, con sesgos de género: investigador”, Jornada, https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/30/politica/examen-de-ingreso-a-la-unam-con-sesgos-de-genero-investigador
10 “UNAM aplicará examen de control presencial a aspirantes de licenciatura tras irregularidades en proceso en línea”, Proceso, https://www.proceso.com.mx/nacional/2026/7/31/unam-aplicara-examen-de-control-presencial-a-aspirantes-de-licenciatura-tras-irregularidades-en-proc-377170.html
11 “UNAM: callejón sin salida”, Jornada, https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/08/01/editorial/unam-callejon-sin-salida
12 Cobos, Daniel y Rodríguez, Santiago (2025), “El ingreso al sistema de bachillerato de la UNAM. Panorama ante la desaparición de la Comipems”, Observatorio de Políticas Educativas, https://www.iisue.unam.mx/OPE-IISUE/?p=1747
13 “UNAM, fiasco catastrófico”, Jornada, https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/07/28/editorial/unam-fiasco-catastrofico
14 “Investigan a Territorium Life, empresa que aplicó el examen virtual de la UNAM”, Jornada, https://www.jornada.com.mx/noticia/2026/08/02/politica/investigan-a-empresa-que-aplico-el-examen-virtual-de-la-unam
15 “Comisión Técnica analizará si la UNAM debe continuar con exámenes de admisión en línea”, Sol de México, https://oem.com.mx/elsoldemexico/mexico/comision-tecnica-analizara-si-la-unam-debe-continuar-con-examenes-de-admision-en-linea-31393059
Deja un comentario